Tuesday, April 15, 2008

En busca de la ensalada perfecta...

I’m thinking of a salad
a big fresh green salad
with shredded leaf lettuce
big slices of red onion
and cut-up cucumbers
crumbled feta cheese chunks
bacon bits and almond slivers
and maybe something sweet like
dried cherries or raisins
some kind of creamy vinaigrette
drizzled on top, no,
lavishly and generously poured on top
with a lovely, large, crunchy-on-the-outside
soft and chewy-on-the-inside
french or italian bread
(does it make a difference?)
to push the salad around and on
to my fork, to soak up the
dressing from the plate.

En casa, siempre había ensalada con la cena. Acostumbrábamos comerla después de la comida. Primero venía la carne con arroz, o los fideos, o algún guiso. Luego, se comía la ensalada, preparada en un Pyrex amarillo, que tenía lechuga, tomates, a veces cebolla picada. Nos pasábamos la alcuza, nos echabamos aceite, vinagre, y sal (así, en ese mismo orden) y cómiamos. Yo tenía la mala costumbre de exagerar con el vinagre, quedándome con los labios blancos. Pero qué rica era esa ensalada tan sencilla.

Ahora, por el acceso que tenemos a variedades de verduras y condimentos, y el deseo de realzar el gusto, la ensalada se ha convertido en algo más complicado, a veces en una obra . ¿Quién hubiera pensado que hay miles de maneras de comer ensalada? Aún pienso que la mejor ensalada es la que hace mami. Claro está, hace falta comerse una ensalada simple, para recordar y regresar a lo básico.

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