Sunday, January 11, 2009

Desahogo

Esta semana la pasó fatal.

El lunes regresó a clases después de dos semanas gloriosas de vacaciones invernales. Sabiendo que había un montón de trabajos que entregar, más el frío, más los dolores que se habían estado multiplicando ultimamente, toda la semana sintió que estaba caminando por una neblina.

El trabajo la tiene mal. Es una maestra. Enseña a niños de cuarto grado. Después de 18 años en este trabajo, esperaba que las cosas se harían más fáciles. Pués, lo contrario.

No se queja de los alumnos. Son un placer. Y no ha dejado de amar la profesión; este trabajo le llena, le satisface, es su contribución al futuro.

Pero… déjenla en paz, ¡porfavor!

La maestra no sirve para nada si la abusan, si la cargan con demasiadas responsabilidades, si no la dejan ir al baño, si no le dan tiempo por comer un miserable pedazo de sándwich en la hora de almorzar, si esperan que escriba lecciones y corrija papeles y complete reportes hasta las 11 de la noche y durante todo el fin de semana.

La maestra ha dejado de dormir porque no puede dejar de pensar en miles de cosas en las horas oscuras.

Esta semana ha tenido que aceptar que a veces la llamita se quiere apagar, apenas se mantiene.

1 comment:

Saii said...

emm
pues no llevo tantos años enseñando ..apenas 7 pero ..
creo que entiendo bien eh


animo!
animo!

:)