Sunday, April 27, 2008

El vendedor de libros

He mirado los ojos verdes
de un madrileño.
No lo conocía muy bien,
ni él a mí.
Apenas toqué su mano
al entregarle un libro,
y al hacerlo
estuve tan conciente de sútiles corrientes eléctricos.
Devoré su cara con mis ojos
mientras los suyos tocaban canciones
para un momento muy mío.
Me sentía tan transparente
esperando que nadie se diera cuenta
que me moría durante ese minuto
por un hombre extraño.
Quedé mesmerada,
hasta sentí cosquillas en las rodillas.
Memoricé su naríz,
su cabello rizado café,
las líneas de su cara,
el acento.
Su nombre, aún me encanta decirlo.
Disculpen, pero
qué distracción más linda
durante un día aburrido en el trabajo.

No comments: